EL ARTE DE LOS TIMELAPSE

Decidir un día que quieres experimentar con la fotografía. Sacar todo el jugo de tu cámara y recorrerte Barcelona en busca del plano perfecto.

Han pasado años desde que por mi cabeza tuviera esa idea, pero sin lugar a dudas recuerdo lo bien que lo pase en aquel verano.

La que no recordará esos momentos será la pobre cámara que tuvo que marcarse más de 1000 instantáneas en cada sesión. Sufre mucho el obturador y por ese motivo no he seguido con más sesiones, puedo hacer alguna pero no tan multitudinaria.

Primer Timelapse

Antes de lanzarte a hacer fotografías tienes que indagar información para poder ponerte a la acción. Comprar algún disparador remoto que pueda hacer fotos en intervalos de tiempo. Programar la sesión al máximo.

El primer lugar, no fue complicado.  El Arco de triunfo. Me senté en uno de los bancos, ubiqué el trípode y la cámara, comenzó la magia.  Iba viendo el resultado en el visor y me gustaba el efecto que hacía los movimientos de la gente. Había acabado la primera sesión y estaba pensando en la siguiente. Es lo que tiene hacer los Timeslapse , que quieres hacer más y más

Siguiente lugar : La sagrada familia

No fue tan fácil posicionarme para hacer la sesión. Era temprano, pero al ser un lugar tan turístico tuve que hacer un gran esfuerzo para que no me saliera en plano un turista japonés. El esfuerzo valió la pena. Hice desde varias zonas y quedé satisfecha con el trabajo realizado.

Parque de la ciudadela.

Después de hacer el primer encuadre subiendo las escalinatas del parque y recuperando el aliento tras subir el último peldaño, tuve un encuadre precioso. Cómo no había mucha gente pude hacer la sesión con mucha tranquilidad. Para cerrar mi estancia en el parque me fui a visitar a los patos y las barcas. El efecto de tanta foto quedaba espectacular. Me encantaba visualizar la sesión y darme cuenta como se movían las barcas. Parecía que jugaban con la gravedad. Además hacía un día precioso.

Que mejor manera de cerrar mis sesiones de timelapse que ir al mirador del Mirablau del Tibidabo. Recuerdo que tenia una sed enorme y a pesar de tener unas vistas espectaculares no sería nada fácil hacer las fotos. Al ser un establecimiento tuve que pedir permiso para hacer la tirada. Me hubiera encantado poder hacer con tranquilidad la sesión pero no pude hacer muchas elecciones.  Elegí el primer encuadre que me parecía aprovechable y lo siguiente, que la cámara hiciera su trabajo. Tras las instantáneas, agradecer y beber el agua con gas bien fresquito para calmar mi sed. Di por terminado mi Timelapse, ahora tocaba ir al ordenador y comenzar a hacer la exportación de todo el material almacenado. Cuando terminé la edición y de incluirle una música idónea, tenia que ganas de comenzar a planear una nueva tanda de fotografías



Tenía tantas ganas que no dude en hacer una nueva sesión desde el balcón de mi casa.

Vivir en un 14 y con buenas vistas te ayuda ha hacer unos timelapse de cine.

Aunque mis ojos estaban viendo como se estaba formando una tormenta, un movimiento de nubes bastante terrorífico. No estaba asustada, pero tenía cierto temor.

Menos mal que solo fue una tormenta sin rayos porque sino el trípode hubiera temblando con tanto tembleque por mi parte.  Abriendo ventana pero manteniendo la cámara en el interior para evitar que le pasara algo.

El resultado me encantó. Al añadirle que las nubes siguieran  el ritmo de la canción elegida fue todo un acierto. Luego un par de escenas con movimientos de luna y anochecer de mi sesiones anteriores, descartes que cerraban el video dándole una sensación de calma y paz.


La ultima sesión disfruté mucho. Además está vez una buena amiga me acompañó al parque del Guinardó. Como también usaba Nikon usamos un objetivo más amplio para grabar una sesión en mejores condiciones. Quedó un anochecer precioso. Gracias Elda por la ayuda y la compañía.

Esta vez era grabar la noche y ver como respondía la cámara. Eran las fiestas de la Merce, y como sabía que ese año iban a hacer una iluminación especial no dude en marcarme un bombardeo de fotos., y lo mejor de todo no tuve que salir de casa, lo único que tenía que preocuparme es que no se me cayera la cámara a la calle en plan puenting.

Como tenía ganas de volver a recorrer calle, mis piernas se dirigieron a la zona de la vila olímpica y puerto marítimo.  Cerré un nuevo video y sin darme cuenta ya había creado tres obras usando Timelapse. Había disfrutado con la experiencia. A mi cámara Nikon le dí un merecido descanso.

No he vuelto ha hacer sesiones tan multitudinarias porque en parte la cámara sufre mucho.  Puedo hacer algo puntual pero no de esa intensidad. Es una experiencia que me hizo pasarlo en grande con la fotografía., y aprendí mucho con ello. Con eso me quedo.


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